Otra vez los índices de impacto y su significado

En este blog he insistido en el hecho de que ya no se evalúa la ciencia por lo que se publica, si no dónde se publica y nos limitamos a “sumar” o “promediar” índices de impacto (Impact Factor, IF) de las revistas en las que se publica en vez de valorar el artículo individualmente. También he insistido en que los IFs se usan “alegremente”, muchas veces sin conocer su significado real.

Hoy traigo a esta página un ejemplo espectacular que nos tiene que hacer reflexionar sobre el valor que puede tener el IF de las publicaciones científicas.

Se acaba de publicar el IF correspondiente a los artículos publicados en 2008. Y hay un cambio espectacular. La revista Acta Crystallographica Section A (Foundations of Crystallography) ha aumentado su IF en casi 25 veces, pasado de un digno 2’05  a un espectacular 49’93. ¿Por qué ha sido esto? ¿Ha aumentado la calidad de los artículos publicado? ¿Ha aumentado la exigencia del editor?

NO. La razón es que se ha publicado un artículo excelente y que toda la comunidad cristalográfica llevaba años esperando: A short history of SHELX por George M. Sheldrick, el “inventor” del programa SHELX, que es la herramienta computacional fundamental para refinar estructuras cristalográficas. Este artículo ha sido citado 6653 veces (a 25 de junio de 2010), con casi 6000 citas entre 2008 y 2009.

El segundo artículo más citado de Acta Crystallographica Section A ha sido citado 31 veces, el 10º más citado, 11 veces; hay 17 artículos que han sido citado 2 o una vez y hay 19 artículos que no han sido citados (de un total de 72 artículos publicados en 2008).

Como ya he pedido en este blog, leamos las publicaciones y veamos cuanto se ha citado cada artículo individualmente; especialmente, cuando tengamo que evaluar CVs para plazas, contratos, etc. Si seguimos teniendo en cuenta solo el índice de impacto de las revista, cometeremos injusticias. Si no cambiamos el sistema, solo me queda felicitar a los que hayan publicado en 2008 en Acta Crystallographica Section A, pues tendrán artículos con un IF de casi 50, aunque nunca haya sido citado.

P. D.: Por cierto, os habréis fijado que, sin cambiar prácticamente, la revista ha pasado de ser casi despreciada por los que solo publican por índice de impacto a ser una revista “excelente”.

Bernardo Herradón

IQOG-CSIC

herradon@iqog.csic.es

Avances en química básica: la dinámica de las reacciones químicas.

En la edición de la revista Nature del 10 de junio de 2010, se ha publicado un artículo describiendo la reacción de fotoionización de la molécula de hidrógeno. Este estudio ha  combinado una aproximación experimental y computacional para describir con precisión el movimiento de los electrones en una reacción química. Para ello se han usado pulsos láser ultravioleta, de duración de 300-400 atosegundos, para promover la ionización de las moléculas de hidrógeno (H2) y de deuterio (D2). El artículo es una aportación muy importante al área de la dinámica química y es el fruto de la colaboración  de 9 grupos internacionales, entre ellos, el de Fernando Martín del Departamento de Química de la Universidad Autónoma de Madrid. El profesor Martín explicó la investigación en una entrevista en A Hombros de Gigantes.

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Sobre las publicaciones científicas

En la edición de The Scientist del 14 de junio de 2010, se ha publicado el artículo Is Peer Review Broken?, dónde se analiza el hecho del gran número de artículos rechazados por las revistas punteras (del área de Biología, pero extrapolable a otras Ciencias), y lo que esto significa y provoca.

En ese artículo se ctan una declaraciones muy interesantes de Peter Lawrence. Lawrence es un biólogo del desarrollo de gran y merecido pretigio y curriculm espectacular (premio Prínipe de Asturias en 2007). Lawrence comenta que sus, aproximadamente, primeros 70 artículos se publicaron en las revistas a las que se enviaron originalmente. De pronto, esto cambió.

Como el redactor de la revista lo explica mejor que yo, reproduzco a continuación el párrafo en el que Lawrence cuenta que pasó después:

Lawrence, based at the MRC Laboratory of Molecular Biology at Cambridge, UK, says his earlier papers were always published because he and his colleagues first submitted them to the journals they believed were most appropriate for the work. Now, because of the intense pressure to get into a handful of top journals, instead of sending less-than-groundbreaking work to second- or third-tier journals, more scientists are first sending their work to elite publications, where they often clearly don’t belong

Los que seguís este blog, sabéis que soy un poco ingenuo en ciertas apreciaciones relacionadas con la Ciencia y lo que la rodean (ver por ejemplo, mi artículo sobre las revistas científicas y su impacto).

Una de mis ingenuidades es la creencia de que había que publicar nuestra investigación para que les lleguen a nuestros colegas con intereses parecidos al nuestro (si trabajas en Química orgánica, publica en las revistas de más difusión del área o en revistas de Química general, pues son las que leerán tus colegas). Sin embargo, hoy en día todo el mundo intenta publicar en revistas del mayor índice de impacto, IF, (cuando a veces no se sabe lo que significa realmente este índice); y hay áreas dónde la dispersión de valores en los índices de impacto es ridícula y coyuntural (¿recordamos el ejemplo del Journal of Electroanalytical Chemistry y la fusión fría? ¿o los casos de revistas con alto índices de impacto debido a que publican revisiones junto a artículos originales?).

¿Por qué está ocurriendo esto? La respuesta es sencilla: asumimos que nadie lee nada y sólo se suma el índice de impacto de la revista en la que se ha publicado (esto sirve para conseguir contratos o proyectos). Esto es muy triste cuando todo el mundo desde su casa y un ADSL puede disponer de casi todos los artículos científicos del mundo a un toque de teclado; y puede leer y valorar un artículo científico. Estamos creando una burbuja científica; “estamos confundiendo valor y precio“, y como dijo Machado, esto es de necios.

Bernardo Herradón

IQOG-CSIC

herradon@iqog.csic.es

El “auge” de la divulgación científica

Estos días se está celebrando la Feria del libro de Madrid, que aparte de su indudable transfondo comercial, también se aprovecha para organizar algún acto cultural. En este contexto, se han organizado actividades relacionadas con la cultura científica.

El pasado 31 de mayo, el CSIC y la editorial La Catarata presentaron las últimas novedades de la colección ¿Qué sabemos de?, que tratan de diversos temas: “Titán”, “Los neandertales”, “El calamar gigante” y “Los peligros de INTERNET”.

Esta colección de libros es una iniciativa muy interesante de editar libros de divulgación escritos por investigadores españoles sobre una variedad de temas. Los libros son muy baratos y escritos en un estilo muy ameno. ¡Altamente recomendable!

El pasado sábado 5 de mayo, la editorial Hélice organizó un acto en el que, con motivo de la presentación de algunas novedades bibliográficas, se estableció un debate sobre Cultura Científica. El acto tuvo la participación de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM) que presentó su web, que tiene numeroso material educativo y divulgativo, y que  recomiendo que visitéis.

El coloquio, moderado por Manuel Seara Valero, contó con la participación de la periodista Lorena Cabeza; los investigadores, profesores y autores de libros de divulgación José Antonio López-Guerreo (UAM), Gemma Rodríguez-Tarduchy (Instituto de Investigaciones Biomédicas-CSIC-UAM), José María Valpuesta (Centro Nacional de Biotecnología); y los investigadores y miembros del comité de Divulgación de la SEBBM, Isabel Varela-Nieto (IIB-CSIC-UAM) y Álvaro Martínez del Pozo (UCM). Se plantearon asuntos interesantes; algunos de ellos habituales en este tipo de reuniones, dónde la mayoría de los presentes estamos de acuerdo con la necesidad de divulgar . Así, discutimos sobre:

a) ¿Es necesaria la divulgación científica?

b) ¿Quién debe divulgar?

c) ¿Están bien valoradas las actividades de Cultura Científica?

Aunque la mayoría de los allí presentes estamos convencidos de la necesidad y utilidad de esta actividad,  personas del público, alejadas del mundo científico, hicieron  comentarios sobre los que merece la pena reflexionar. Por un lado, nos acusaban (en mi opinión con bastante razón) de vivir en una torre de marfil y que los ciudadanos no se enteran de qué hacen los científicos. Otra intervención también muy acertada fue que si se considera que la cultura y la divulgación científica son necesarias, ¿por qué no hay asignaturas de la materia en las carreras científicas?

Este tipo de actividades son siempre interesantes y agradezco al CSIC, a la SEBBM, y  a las editoriales Hélice y La Catarata por promoverlas. Lo triste es que no parecen tener suficiente capacidad de convocatoria entre científicos y personas ajenas a la Ciencia. El papel de los científicos es fundamental en estas actividades. Cuando hablas con los científicos todos le dan valor, pero la realidad es que hay pocos científicos españoles que quieran divulgar o, ni siquiera, explicar su trabajo. Seguramente, que tienen razón (no voy a ser yo quién se la quite) al no dedicar esfuerzos y tiempo a una actividad que no está reconocida; POR ESO PIDO, POR FAVOR, A LOS CIENTÍFICOS QUE PIENSAN QUE NO HAY QUE DIVULGAR , QUE TAMBIÉN ASISTAN A ESTAS REUNIONES Y DEN SU OPINIÓN.

Aparentemente, la divulgación científica interesa a la población. Un artículo del 4 de junio en El Cultural indicaba que las ventas de los libros de divulgación científica han aumentado un 20% en el último año. Por otro lado, revistas de divulgación como Quo y Muy Interesante tienen ventas altísimas, al nivel de los diarios deportivos Marca y As. Esta situación tendría que hacernos sentir optimistas a los científicos implicados en actividdaes de cultura científica. Sin embargo, quiero hacer algunas reflexiones/preguntas:

1) ¿Están los libros de paraciencia (por ejemplo, Iker Jiménez, entre otros) incluidos en las ventas de libros de divulgación?

2) ¿Comprar libros equivale a leerlos?

3) Los periódicos deportivos Marca y As se leen mucho en España y, en consecuencia, cada español es un seleccionador de fútbol en potencia o se cree capaz de analizar la final Lakers-Celtics de la NBA. Haciendo el símil, si Quo y Muy Interesante se leen tanto como Marca y As, entonces (casi) todos los españoles deberíamos ser capaces de entender y hablar de transgénicos, energía nuclear, contaminación ambiental, nuevos medicamentos, evolución, teoría de la relatividad, segunda ley de la termodinámica, entre otros temas. ¿Podemos?

Dejo las preguntas en el aire.

En cualquier caso, visitando las casetas de la feria del libro o repasando los estantes de las librerías, encontramos muchos títulos de buenos libros de divulgación científica, muchos de ellos traducciones de obras de autores extranjeros, pero recientemente se han empezado a publicar libros de españoles.

En los libros de divulgación científica hay dos áreas que destacan: la biología y todas sus ramificaciones (desde la biomedicina a la evolución) y las matemáticas. El éxito de la divulgación en biología está relacionado porque trata un tema fundamental (la vida) y porque está de moda (¿tratamiento esn series de televisión y medios de comunicación?).

Llama la atención el “éxito” de los libros de divulgación en matemáticas. Hay libros excelentes (que comentaré en un próximo artículo). Quizás este auge de la divulgación matemática le debe mucho a Martin Gardner,  que falleció el pasado 22 de mayo a los 95 años de edad. Aunque Gardner no era matemático de formación (licenciatura en filosofía y periodista), en 1956 comenzó una sección en Scientific American sobre acertijos matemáticos que se mantuvo durante casi 30 años, que llegó a ser legendaria y despertó la curiosidad matamática de generaciones de personas. Estos pasatiempos matemáticos, con detalladas explicaciones divulgativas y didácticas, se ha publicado en diversos libros, muchos de ellos traducidos al castellano. Descanse en paz este gran divulgador científico.

Independientemente del modo, casi simepre es positivo que se hable de ciencia.

Bernardo Herradón

IQOG-CSIC

herradon@iqog.csic.es

La feria del libro, la divulgación científica y el recuerdo de Martin Gardner

Estos días se está celebrando la Feria del libro de Madrid, que aparte de su indudable transfondo comercial, también se aprovecha para organizar algún acto cultural. En este contexto, se han organizado actividades relacionadas con la cultura científica.

El pasado 31 de mayo, el CSIC y la editorial La Catarata presentaron las últimas novedades de la colección ¿Qué sabemos de?, que tratan de diversos temas: “Titán”, “Los neandertales”, “El calamar gigante” y “Los peligros de INTERNET”.

Esta colección de libros es una iniciativa muy interesante de editar libros de divulgación escritos por investigadores españoles sobre una variedad de temas. Los libros son muy baratos y escritos en un estilo muy ameno. ¡Altamente recomendable!

El pasado sábado 5 de mayo, la editorial Hélice organizó un acto en el que, con motivo de la presentación de algunas novedades bibliográficas, se estableció un debate sobre Cultura Científica. El acto tuvo la participación de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM) que presentó su web, que tiene numeroso material educativo y divulgativo, y que  recomiendo que visitéis.

El coloquio, moderado por Manuel Seara Valero, contó con la participación de la periodista Lorena Cabeza; los investigadores, profesores y autores de libros de divulgación José Antonio López-Guerreo (UAM), Gemma Rodríguez-Tarduchy (Instituto de Investigaciones Biomédicas-CSIC-UAM), José María Valpuesta (Centro Nacional de Biotecnología); y los investigadores y miembros del comité de Divulgación de la SEBBM, Isabel Varela-Nieto (IIB-CSIC-UAM) y Álvaro Martínez del Pozo (UCM). Se plantearon asuntos interesantes; algunos de ellos habituales en este tipo de reuniones, dónde la mayoría de los presentes estamos de acuerdo con la necesidad de divulgar . Así, discutimos sobre:

a) ¿Es necesaria la divulgación científica?

b) ¿Quién debe divulgar?

c) ¿Están bien valoradas las actividades de Cultura Científica?

Aunque la mayoría de los allí presentes estamos convencidos de la necesidad y utilidad de esta actividad,  personas del público, alejadas del mundo científico, hicieron  comentarios sobre los que merece la pena reflexionar. Por un lado, nos acusaban (en mi opinión con bastante razón) de vivir en una torre de marfil y que los ciudadanos no se enteran de qué hacen los científicos. Otra intervención también muy acertada fue que si se considera que la cultura y la divulgación científica son necesarias, ¿por qué no hay asignaturas de la materia en las carreras científicas?

Este tipo de actividades son siempre interesantes y agradezco al CSIC, a la SEBBM, y  a las editoriales Hélice y La Catarata por promoverlas. Lo triste es que no parecen tener suficiente capacidad de convocatoria entre científicos y personas ajenas a la Ciencia. El papel de los científicos es fundamental en estas actividades. Cuando hablas con los científicos todos le dan valor, pero la realidad es que hay pocos científicos españoles que quieran divulgar o, ni siquiera, explicar su trabajo. Seguramente, que tienen razón (no voy a ser yo quién se la quite) al no dedicar esfuerzos y tiempo a una actividad que no está reconocida; POR ESO PIDO, POR FAVOR, A LOS CIENTÍFICOS QUE PIENSAN QUE NO HAY QUE DIVULGAR , QUE TAMBIÉN ASISTAN A ESTAS REUNIONES Y DEN SU OPINIÓN.

Aparentemente, la divulgación científica interesa a la población. Un artículo del 4 de junio en El Cultural indicaba que las ventas de los libros de divulgación científica han aumentado un 20% en el último año. Por otro lado, revistas de divulgación como Quo y Muy Interesante tienen ventas altísimas, al nivel de los diarios deportivos Marca y As. Esta situación tendría que hacernos sentir optimistas a los científicos implicados en actividdaes de cultura científica. Sin embargo, quiero hacer algunas reflexiones/preguntas:

1) ¿Están los libros de paraciencia (por ejemplo, Iker Jiménez, entre otros) incluidos en las ventas de libros de divulgación?

2) ¿Comprar libros equivale a leerlos?

3) Los periódicos deportivos Marca y As se leen mucho en España y, en consecuencia, cada español es un seleccionador de fútbol en potencia o se cree capaz de analizar la final Lakers-Celtics de la NBA. Haciendo el símil, si Quo y Muy Interesante se leen tanto como Marca y As, entonces (casi) todos los españoles deberíamos ser capaces de entender y hablar de transgénicos, energía nuclear, contaminación ambiental, nuevos medicamentos, evolución, teoría de la relatividad, segunda ley de la termodinámica, entre otros temas. ¿Podemos?

Dejo las preguntas en el aire.

En cualquier caso, visitando las casetas de la feria del libro o repasando los estantes de las librerías, encontramos muchos títulos de buenos libros de divulgación científica, muchos de ellos traducciones de obras de autores extranjeros, pero recientemente se han empezado a publicar libros de españoles.

En los libros de divulgación científica hay dos áreas que destacan: la biología y todas sus ramificaciones (desde la biomedicina a la evolución) y las matemáticas. El éxito de la divulgación en biología está relacionado porque trata un tema fundamental (la vida) y porque está de moda (¿tratamiento esn series de televisión y medios de comunicación?).

Llama la atención el “éxito” de los libros de divulgación en matemáticas. Hay libros excelentes (que comentaré en un próximo artículo). Quizás este auge de la divulgación matemática le debe mucho a Martin Gardner,  que falleció el pasado 22 de mayo a los 95 años de edad. Aunque Gardner no era matemático de formación (licenciatura en filosofía y periodista), en 1956 comenzó una sección en Scientific American sobre acertijos matemáticos que se mantuvo durante casi 30 años, que llegó a ser legendaria y despertó la curiosidad matamática de generaciones de personas. Estos pasatiempos matemáticos, con detalladas explicaciones divulgativas y didácticas, se ha publicado en diversos libros, muchos de ellos traducidos al castellano. Descanse en paz este gran divulgador científico.

Independientemente del modo, casi simepre es positivo que se hable de ciencia.

Bernardo Herradón

IQOG-CSIC

herradon@iqog.csic.es

Críticos y ciudadanos

Esta tarde en la sede central del CSIC se ha celebrado un acto reivindicando el derecho de los científicos y universitarios a participar en el debate público. Han intervenido en el acto los siguientes profesores e investigadores: Federico Mayor Zaragoza (Universidad Autónoma de Madrid, UAM), Francisco Fernández Buey (Universidad Pompeu Fabra), Jesús Ávila (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), Bernardo Herradón (CSIC), y Reyes Mate (CSIC). Jorge Riechmann (UAM) ha actuado como moderador. El acto ha sido organizado por Emilio Criado (CSIC) y Alicia Durán (CSIC).

Este acto ha sido la culminación de una iniciativa lanzada hace unas semanas y motivada por las injustas descalificaciones vertidas sobre destacados profesores universitarios, especialmente contra el profesor Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), por la celebración de un acto en la UCM reivindicando la memoria histórica y apoyando la actuación del juez Garzón.

Se ha publicado un manifiesto en INTERNET, que ha sido apoyado por más de 1000 personas. La dirección digital del diario EL PAIS ha publicado un artículo de opinión sobre el tema y el diario PÚBLICO también se ha hecho eco de la iniciativa; así como el blog “Un universo invisible bajo nuestros pies” en Madri+d y el blog “confidencias” en la Comunidad de EL PAíS.

Tras unas breves intervenciones de los ponentes, se pasó a un interesante turno de discusión, dónde los presentes (buena entrada, más de 150 personas) estábamos de acuerdo (lo que no podía ser de otra manera) en el derecho de los científicos y universitarios a intervenir en los debates públicos. Este es también un  deber  de los científicos como ciudadanos. También estamos de acuerdo en que tenemos que hacer esfuerzoa para implicar la participación de  todos los estamentos de la vida científica y académica, especialmente a los más jóvenes (por ejemplo, a través de las asociaciones de estudiantes universitarios y de la Federación de Jóvenes Investigadores). También concluimos que esta iniciativa  no debería terminar en ese acto, sino que debe ser el punto de partida para otras iniciativas en las que los universitarios y científicos participemos en el debate público. Por eso, es necesario mantener la página web “Críticos y Ciudadanos”, e intentar difundirla convenientemente, a través de los canales de difusión adecuados, especialmente a través de blogs y otras actividades en INTERNET.

Bernardo Herradón

IQOG-CSIC

herradon@iqog.csic.es